A 44 años del inicio de la Guerra de Malvinas, el veterano Daniel Mattar, vecino de Tapiales, evocó su papel en la Marina, destacando el rescate de 365 sobrevivientes del crucero General Belgrano, y el impacto personal de haber dejado a su esposa Sandra embarazada de su hija Betiana, nacida el día que comenzó el conflicto.
Por Giuliana Caivano
Daniel Mattar tenía 22 años y esperaba la llegada de su primera hija mientras servía en la Marina de Guerra como cabo segundo y radiotelegrafista en la zona austral durante la Guerra de Malvinas.
Mattar integraba la tripulación de un aviso naval destinado a funciones de control y vigilancia en Islas de los Estados, realizando tareas de relevamiento y apoyo antes y durante el conflicto.
El hundimiento del crucero General Belgrano el 2 de mayo de 1982 marcó un hito en su experiencia. "Recibimos el mensaje trabajando en la radio; la orden fue rescatar a los sobrevivientes", narró. En esa operación asistieron a 365 tripulantes, muchos con heridas, hipotermia y cubiertos de petróleo.
La incertidumbre de dejar a su esposa embarazada fue una carga emocional constante. "Siempre pensaba en si iba a conocer a mi hija, si iba a volver a ver a mi señora", confesó Mattar.
Betiana nació el 2 de abril de 1982, el mismo día que estalló la guerra. "Recibí un telegrama y supe que había nacido Bety", recordó, destacando que el reencuentro ocurrió meses después, al viajar desde Ushuaia para conocerla.
Consultado sobre un momento inolvidable, enfatizó que "no hay un momento… son todos", recordando el rescate, las tareas en el barco y el regreso.
El veterano resaltó la relevancia de preservar la causa Malvinas: "Sigo pensando que las Malvinas son argentinas y que hay que seguir luchando por ellas". Añadió: "Hay que seguir peleando por la paz, pero sin olvidar lo que vivimos".
Reconoció la complejidad de los recuerdos en la familia: "Aún no sé qué siente Bety", admitió, respetando el silencio y la carga emocional de su hija al respecto.
Mattar comentó que la posguerra fue un período difícil para muchos excombatientes en la reinserción laboral y emocional, enfrentando sensación de abandono por parte del Estado y la sociedad, destacando el apoyo familiar como fundamental.
Finalmente, dirigió un mensaje a las nuevas generaciones: "Es esencial que los jóvenes conozcan lo sucedido y se interesen por la historia de Malvinas, pues ellos son el futuro y continuarán reclamando lo que es nuestro". Para él, defender el territorio es defender la libertad.

Nacer en guerra: la historia de Betiana, su hija
En el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, las voces no solo provienen de quienes vivieron el conflicto, sino también de quienes crecieron con sus huellas. Betiana, residente de La Tablada y hija de Daniel Mattar, nació el día que comenzó la guerra.
Para Betiana, esta fecha es una conmemoración nacional y un vínculo personal y familiar que se construyó entre relatos y silencios desde la infancia.
En la escuela primaria, durante un acto del 9 de julio, tuvo el honor de portar la bandera mientras su padre compartía su testimonio como excombatiente. "Era fuerte estar ahí, escuchando la historia de mi papá", rememoró.
Se define como una "guerrera de la vida" que superó muchas dificultades, asociando su fortaleza a su historia familiar y recorrido personal. Integrar la memoria del conflicto implicó asumir una herencia compleja que fue resignificando con el tiempo.
Confesó que le costó "soltar un poco esa mochila" que significa crecer marcada por Malvinas, aunque hoy la integra como parte de su identidad sin que la defina totalmente.
El vínculo emocional con esa historia es profundo pero difícil de expresar: "Me llevó tiempo poder soltar esa mochila", indicó. Su padre señaló desconocer con exactitud los sentimientos de ella sobre el impacto familiar, mostrando la complejidad de esta memoria.
Actualmente, celebra su cumpleaños junto a sus hijos y familia, resignificando una fecha que en otro tiempo estuvo marcada por la incertidumbre.
Para concluir, dejó una reflexión: "Seamos más patriotas desde el lugar que nos toque". Para Betiana, el 2 de abril es mucho más que una fecha histórica, es un compromiso diario con la memoria y el futuro de Malvinas.







