El dirigente peronista Marcelo Puella cuestionó con dureza la gestión nacional del gobierno de Javier Milei, denunciando improvisación, crisis económica y una creciente conflictividad social que perjudica a gran parte de la población.
Por Marcelo Puella
En una entrevista radial, Marcelo Puella, presidente del Frente Nacional de Agrupaciones Peronistas, se mostró categórico al referirse a la actual administración: “Que el Gobierno no tiene rumbo y Milei ya tiene el boleto picado”.
Según Puella, este gobierno improvisa a diario y se mantiene desconectado de la realidad que viven los argentinos en la calle. La conflictividad social y el malestar popular son evidentes e innegables. A esto se suman indicadores económicos preocupantes tales como la inflación sostenida, aumento del desempleo, cierre constante de fábricas y un costo de vida que supera ampliamente los ingresos de los trabajadores.
Además, resaltó que la gestión se ve envuelta en diversos escándalos de corrupción que deterioran aún más la confianza ciudadana. Entre ellos mencionó la malversación de fondos en la Agencia Nacional de Discapacitados (Andis), el llamado Caso $LIBRA que involucra directamente al presidente Javier Milei y a su hermana, la Secretaria General de la Presidencia Karina Milei, y el escándalo relacionado con el exdiputado José Luis Espert, quien renunció a su banca tras ser señalado. Recientemente, Puella expresó su preocupación por los vuelos privados del actual Jefe de Gabinete Manuel Adorni, la adquisición de propiedades no declaradas con sospechas de enriquecimiento ilícito, y los préstamos hipotecarios del Banco Nación otorgados a dirigentes libertarios que no presentan garantías de devolución.
Sin extenderse en la larga lista de denuncias, Puella focalizó su crítica en la situación social: “nos preocupa el día a día de nuestra gente”. Advirtió que hay “un pueblo cagándose de hambre” y que las cifras oficiales, a su juicio manipuladas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), no reflejan la verdadera gravedad del problema. La indigencia y el hambre crecen, y no hay sectores de la población que estén atravesando la crisis sin dificultades, ni siquiera quienes operan en la timba financiera, debido a la alta morosidad en bancos, financieras, tarjetas de crédito y préstamos informales.
Puella puntualizó que “el 50% del país gana menos de $800.000 mensuales y el 70% no supera $1.100.000, mientras que la canasta básica ya se ubica entre $1.300.000 y $1.500.000”.
En cuanto a la realidad laboral, explicó que “un trabajador informal percibe unos $650.000 por una jornada de 8 horas sin ningún derecho; uno registrado apenas llega a $1.300.000, al límite para cubrir lo esencial”.
Y concluyó con énfasis: “Con estos números hablan de ‘baja de la pobreza’ cuando en realidad no bajó; la mayoría trabaja y aun así no llega a cubrir lo básico”.






