Las ventas en los comercios pyme de La Matanza y Argentina continuaron mostrando signos de debilidad durante febrero, con una caída del 5,6% interanual a precios constantes, según los últimos datos disponibles.
A pesar de una mejora mensual del 2,6% impulsada por la demanda ligada al inicio del ciclo lectivo, el sector no logró revertir la tendencia negativa acumulada en el 2024. El indicador acumula una retracción del 5,2% durante el primer bimestre del año, extendiendo a diez meses consecutivos el período de caída en las ventas.
En la percepción de los comerciantes, el 52,6% destacó que la situación se mantuvo estable frente a febrero del año pasado, aunque este porcentaje representa una baja respecto a enero. Mientras tanto, un 38,8% de los empresarios reportó un deterioro en sus ventas, ampliando la cantidad de negocios que sienten un retroceso en la actividad comercial.
Las expectativas futuras muestran un panorama dividido: el 46,6% de los comerciantes estima que la situación permanecerá sin grandes cambios en los próximos doce meses, el 42,9% confía en una mejora económica y un 10,5% prevé un empeoramiento.
El relevamiento por sectores indicó que la caída fue prácticamente generalizada. Seis de los siete rubros analizados sufrieron descensos interanuales, con bajas marcadas en Bazar y decoración (-14,4%), Perfumería (-10,7%) y Alimentos y bebidas (-8,7%). Sólo Farmacia logró un leve crecimiento del 0,3% en comparación con febrero del año pasado.
El repunte mensual registrado en febrero estuvo asociado mayormente al inicio de las clases, que generó un aumento en la demanda de artículos escolares. Sin embargo, este impulso fue insuficiente para contrarrestar la caída acumulada en el consumo, situación que afecta notablemente a las pymes que sostienen gran parte del empleo local.
Frente a un contexto de ingresos familiares ajustados, los hogares concentraron sus gastos en bienes esenciales y productos vinculados a la vuelta a la escuela, explicando la heterogeneidad en el desempeño por rubros.
Estos resultados reflejan la persistente complejidad que enfrentan las pymes comerciales en un escenario económico donde la demanda aún no logra consolidar una recuperación sostenida, pese a las políticas nacionales y provinciales que buscan acompañar el crecimiento del consumo y el empleo.


